
Radio Granada Social ha recibido en el estudio de Startidea a Ángel Llanos, creador de contenido y acompañante en procesos de autoconocimiento, que ha viajado desde Valladolid para compartir una conversación cercana y profunda sobre emociones, patrones familiares, propósito y crecimiento personal.
Durante la entrevista, Ángel confesó su conexión con Granada, una ciudad a la que volvía por segunda vez y que ya considera “de sus favoritas” en España. Desde el inicio quiso aclarar algo importante: no se identifica con etiquetas como “influencer” o “coach”, términos que considera desgastados. En su lugar, explica que su trabajo se centra en acompañar a personas de forma individual —y próximamente también grupal— combinando psicología humanista, pensamiento filosófico y un enfoque basado en la mayéutica.
Según Llanos, el verdadero cambio no se consigue con respuestas rápidas ni con consejos prefabricados, sino aprendiendo a formular preguntas que despierten autoconciencia, al estilo de Sócrates: ayudar a la persona a descubrir por sí misma qué le ocurre, por qué se siente como se siente y cómo puede tomar decisiones desde un lugar más libre y consciente.
“No se llega tarde nunca”: el cambio como proceso
Uno de los momentos clave de la conversación giró en torno a la idea de “encontrarse”. Ángel explica que no lo entiende como una meta cerrada, sino como un camino continuo: un proceso de quitar capas, desaprender y comprenderse mejor con el paso del tiempo.
En ese sentido, recuerda que muchas personas viven durante años sosteniendo un “personaje” hasta que llega una crisis que obliga a replantearse la vida. Cita a Carl Jung y la conocida crisis de la mediana edad, aunque insiste en que no existe una edad correcta para despertar: cada persona llega a su momento según su historia y su nivel de saturación emocional.
La raíz del malestar: emociones, heridas y patrones
Ángel comparte que, desde pequeño, fue una persona especialmente introspectiva y sensible. Relata cómo ciertas interpretaciones emocionales en la infancia pueden generar heridas comunes como el miedo al rechazo, al abandono o a “no ser suficiente”.
En su experiencia, comprender esas heridas no implica culpar a los padres, sino entender el origen de muchos patrones que después se repiten en la vida adulta: en las relaciones, la familia, el trabajo e incluso en la manera de gestionar el dinero.
También reflexiona sobre el error de intentar cambiar solo lo visible —hábitos, rutinas o conductas— y señala que muchas prácticas que se venden como “disciplina” pueden convertirse en una forma de evasión si no se mira el origen del dolor. Para él, la verdadera transformación comienza cuando la persona deja de huir de lo que siente y aprende a dar espacio a la tristeza, la ansiedad o el miedo, sin reprimirlos.
Las redes sociales como herramienta de impacto real
Llanos cuenta que su salto a las redes sociales fue totalmente orgánico. En un momento personal difícil, lejos de casa y atravesando una ruptura, decidió grabar un vídeo y subirlo a TikTok como forma de expresión personal. La respuesta fue inmediata: mensajes de agradecimiento, apoyo y personas que se sentían identificadas.
Ese fue el punto de partida de una comunidad que no ha dejado de crecer. Actualmente, Ángel suma más de 115.000 seguidores en Instagram y más de 263.000 en TikTok, y asegura que todavía le sorprende que alguien se le acerque por la calle para decirle que un vídeo le ayudó en un momento delicado. Para él, ese reconocimiento no tiene que ver con la fama, sino con haber podido aportar algo útil a otra persona.
Una nueva idea de felicidad
En comparación con su visita anterior a Startidea, Ángel afirma que ha cambiado su concepto de felicidad. Hoy la define como “saber valorar lo que ya tienes sin olvidarte de lo que eres capaz de crear”. Una forma de vivir que combina gratitud con evolución, sin caer en la ansiedad constante por llegar a una meta.
También reconoce que su relación con los objetivos es distinta: mantiene una dirección, pero evita convertirlos en un fin rígido. Cree que cuando el objetivo se vive como una obsesión, el resultado suele ser vacío; en cambio, cuando se prioriza el proceso, los resultados llegan como consecuencia.
Entre sus hábitos personales destaca uno que considera irrenunciable: caminar entre dos y cuatro horas al día, a veces escuchando contenidos para estudiar y otras en silencio, porque es ahí donde surgen las ideas, la claridad y la creatividad.
Una conversación que deja una idea clara: el cambio no consiste en convertirse en alguien perfecto, sino en aprender a mirarse con honestidad, comprenderse y avanzar con mayor conciencia.
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