Los mejores años para la restauración de obras de arte. Cofrades y administraciones de la mano

Durante los últimos treinta y cinco años, las hermandades granadinas han restaurado sus imágenes titulares dando un ejemplo de custodia de un patrimonio que de otra manera se hubiera perdido o estaría en el olvido. La devoción de los hermanos y el culto público en las calles han sido clave para que fijemos la mirada en nuestro patrimonio y que valoremos la categoría artística de estas obras, haciendo además que las nuevas generaciones conozcan y amen el arte.

Y lo seguimos haciendo. Los últimos años han traído importantes intervenciones de obras señeras que ya se restauraron y ahora se mantienen apoyándose en profesionales de calidad. Sin ánimo de ser exhaustivo, hemos visto restauradas imágenes como las de Jesús en su Entrada en Jerusalén, Sentencia, Rescate, Amargura, Humildad, Soledad de Nuestra Señora, Paciencia, Misericordia, Virgen de los Reyes, Descendimiento y Santo Sepulcro, entre otros. Vemos también que las hermandades firman ya contratos de mantenimiento anual con restauradores para darle un repaso para cada estación de penitencia. Unos a costa de sus hermandades y otros gracias a las administraciones como la Diputación y especialmente la Junta de Andalucía. Igualmente, las exposiciones dedicadas a Ruiz del Peral en el Bellas Artes y a José de Mora en la catedral han servido para restaurar piezas de gran valor pertenecientes a parroquias o conventos y por supuesto, para dar a conocer y difundir a los grandes maestros del barroco. 

Estos años hemos disfrutado del resultado de dos convocatorias de la Junta de Andalucía para la restauración de arte sacro con un resultado muy positivo. Restauraciones como la de Jesús del Rescate, el retablo de Jesús de la Meditación, el palio de la Victoria, el retablo de las Comendadoras, el retablo mayor de la Abadía del Sacromonte, la capilla de san Miguel Bajo, el crucificado de la hermandad de las Angustias. Obras de grandes como Diego de Mora, Blas Moreno, Diego de Siloé y Pablo de Rojas, entre otros muchos. 

En 2025 hemos visto una nueva convocatoria de la Consejería de Cultura que en este caso ha beneficiado a veintiún obras en iglesias, hermandades y monasterios. En la capital se van a restaurar el impresionante Retablo del Baldaquino de la Cartuja, san Miguel de la iglesia del Salvador, un tapiz en la Abadía del Sacromonte, el Pulpito de la iglesia del Sagrario, el Cristo de la Expiración de la Federación de Cofradías en la iglesia de Santiago, como obra más destacada, el retablo barroco del Nazareno de Mora en san Justo y Pastor.

Mayoritariamente han sido beneficiarias esculturas de pueblos, algunos pequeños, pero imágenes de honda veneración en el mundo rural, igual de valiosas y quizás con más necesidad aún de ser restauradas. Entre las adjudicatarias están la Virgen de Belen de Santa Fe, el san Francisco de Otura, el Cristo del Perú de Melegís, el retablo mayor de la iglesia de Víznar, el cuadro de la Santísima Trinidad de Íllora, el retablo del Nazareno de Alfacar, el retablo mayor de la iglesia de Pinos Genil, san José de Soportujar, santa Ana de Atalbéitar y la Virgen del Rosario de Órgiva, entre otros.

Otra Consejería de la Junta, la de Turismo, también ha convocado ayudas dedicadas al patrimonio que han beneficiado a proyectos culturales como la restauración de obras de Sánchez Cotan en el Monasterio de la Cartuja, una exposición inmersiva en la Torre de la Catedral, pinturas en san Juan de Dios, un proyecto de audio guías para la Casa de los Pisa y mejoras para el museo del Tesoro de la Virgen de las Angustias. Además, recordemos que el Plan Alhambra ha restaurado ya las fachadas y torre de san Cecilio, la Abadía del Sacromonte, la torre y nave de san Andrés y ahora el órgano de la catedral. 

Vemos felizmente como los profesionales están aumentando en cantidad y calidad. Vemos la creación de puestos de trabajo especializados vinculados a la conservación y a la restauración, que beneficia a autónomos o artesanos, y el fomento del turismo cultural, que son también aportaciones de esta iniciativa pionera en España. Y sobre todo vemos que esta labor de los cofrades y de la Junta de Andalucía está devolviendo el esplendor a nuestro patrimonio, especialmente a la escultura barroca andaluza y granadina, que tanta falta tenía de estas restauraciones para ponerla en el alto lugar que, en justicia, le corresponde.

Fernando Egea Fernández-Montesinos, parlamentario andaluz

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