
El Auditorio de la Cámara de Comercio de Granada fue escenario ayer de la inauguración de las I Jornadas Católicas y Vida Pública, un encuentro que reunió a representantes institucionales, sociales y empresariales para reflexionar sobre el papel de los católicos en la sociedad actual.
Bajo el lema “Cambio social y compromiso cristiano. Llamados a transformar la sociedad”, la primera jornada abrió un espacio de diálogo centrado en la presencia activa de los creyentes en la vida pública y en la necesidad de afrontar los desafíos sociales desde la coherencia, los valores y la responsabilidad personal.
Durante el acto inaugural se puso de relieve que muchos de los problemas actuales tienen su origen en una crisis de valores y de confianza en la verdad. En este contexto, Jaime Mayor Oreja subrayó la importancia de que los católicos no renuncien a expresar sus convicciones en el ámbito público. En su intervención, defendió que la democracia necesita apoyarse en la verdad para mantenerse firme y no limitarse a un simple sistema de gobierno, sino entenderse como un proyecto ético compartido.

Mayor Oreja animó a vivir la fe sin miedo ni indiferencia, recordando que el compromiso con los principios puede implicar dificultades, pero resulta esencial para construir una sociedad más justa. A su juicio, ni la mentira ni el conformismo deben marcar el rumbo colectivo.
Por su parte, María San Gil Noaín destacó que estas jornadas nacen con la vocación de convertirse en un espacio de encuentro, reflexión y debate para quienes desean participar activamente en la vida pública desde una fe coherente. Señaló que la fe no se impone, pero tampoco debe esconderse, y defendió la necesidad de que las voces católicas estén presentes en los ámbitos social, político y cultural. Asimismo, advirtió sobre los riesgos de la polarización y apostó por una presencia firme, respetuosa y abierta al diálogo.
Uno de los momentos centrales de la jornada fue la mesa redonda titulada “El compromiso de los católicos en la sociedad actual”, en la que se abordó la importancia del testimonio personal y colectivo en un contexto marcado por la confrontación. Los participantes coincidieron en la necesidad de actuar desde principios sólidos y desde una visión humanista centrada en la dignidad de la persona.

Desde el ámbito institucional, la alcaldesa de Granada, Marifrán Carazo Villalonga puso en valor este tipo de iniciativas como herramientas para reforzar la cohesión social. Destacó la tradición de convivencia y solidaridad de Granada y defendió la colaboración entre administraciones, entidades sociales y empresas, especialmente para atender a los colectivos más vulnerables.
En representación del tejido empresarial, Gerardo Cuerva, presidente de la Cámara de Comercio de Granada, resaltó el papel de la empresa como motor de desarrollo social. Subrayó que la actividad económica debe ir unida a valores éticos y compromiso social, y afirmó que una empresa responsable contribuye de manera directa a una sociedad más equilibrada y solidaria.

La primera jornada concluyó con un mensaje compartido a favor de fortalecer la presencia del humanismo cristiano en la vida pública y de consolidar estas jornadas como un espacio estable de reflexión, formación y compromiso.
Las I Jornadas Católicas y Vida Pública continúan hoy en Granada con nuevas sesiones dedicadas al análisis y al debate sobre los retos sociales actuales.


