Granada no es periferia: es plataforma, por Alejandro Aguado

A través de este artículo conformamos en varios pasos una reflexión sobre nuestro pasado para que nos sirva de aprendizaje, viviendo el presente pero mirando al futuro.

Sobre Granada…


Hay ciudades que viven de su pasado.

Y hay ciudades que construyen su futuro.

Granada tiene el privilegio —y la responsabilidad— de poder hacer ambas cosas al mismo tiempo.

Durante décadas hemos repetido el mismo relato sobre nosotros mismos: ciudad histórica, patrimonial, universitaria y turística. Y es cierto. Pero también es incompleto. Porque mientras nos mirábamos en el espejo de lo que fuimos, una parte silenciosa de Granada estaba trabajando para convertirse en algo mucho más relevante: una plataforma de conocimiento, industria especializada y talento emprendedor con impacto global.

El problema no es lo que somos. El problema es que todavía no terminamos de creérnoslo.​

1. La fortaleza institucional

Las ciudades que avanzan no lo hacen por casualidad. Lo hacen cuando sus instituciones funcionan y cuando existe cooperación real entre ellas.

En Granada contamos con un ecosistema institucional sólido. La Cámara de Comercio, la Confederación Granadina de Empresarios (CGE), las organizaciones sectoriales y asociaciones como AJE Granada forman parte de una red que vertebra el tejido productivo.

La representación empresarial no es solo interlocución; es estabilidad, defensa de la seguridad jurídica, acompañamiento a la empresa y construcción de confianza económica. Sin instituciones económicas fuertes no hay marca de país sólida.

Granada contribuye a la fortaleza de España precisamente desde esa cultura de cooperación público-privada. Aquí el diálogo no es una excepción; es una práctica habitual.​

2. Sobre la mentalidad de periferia

Debemos avanzar desde la mentalidad de periferia… en España tendemos a pensar el país desde dos o tres grandes capitales. Todo lo demás parece territorio secundario. Y esa narrativa, repetida durante años, termina calando incluso en nosotros mismos.

Pero la verdadera fortaleza de España —y de cualquier país moderno— no está en la concentración, sino en su red de nodos dinámicos. Y Granada es uno de ellos.

No somos periferia. Somos un territorio con:

  • Una de las universidades con mayor prestigio investigador del país.
  • Un ecosistema biosanitario de referencia.
  • Un proyecto científico estratégico para Europa como IFMIF-DONES.
  • Empresas industriales únicas en el continente.
  • Startups tecnológicas que nacen pensando en el mercado global.
    Eso no es periferia. Eso es capacidad estructural.​

3. Sobre la industria silenciosa

Cuando se habla de economía granadina, casi siempre aparece el turismo. Y el turismo es fundamental. Pero reducir Granada a eso es no entender lo que está pasando.

En la comarca de Guadix, una empresa fabrica pasta de celulosa de altísima pureza a partir de algodón, destinada a papel moneda, papel artístico y aplicaciones médicas. Es la única en Europa en su especialidad y exporta prácticamente toda su producción.

Desde Granada también se desarrollan soluciones tecnológicas avanzadas que compiten en mercados internacionales.

Eso es industria estratégica.

Eso es soberanía tecnológica.

Eso es marca España construida desde una provincia.

Y lo más interesante es que no hace ruido.

Hay proyectos que transforman territorios. IFMIF-DONES es uno de ellos. No es simplemente una infraestructura científica. Es una declaración de posicionamiento. Significa que Granada está en el mapa europeo de la energía de fusión. Significa atracción de talento internacional. Significa empresas auxiliares, transferencia tecnológica, industria de precisión.

Significa futuro.

Pero para que ese futuro se materialice, necesitamos mentalidad de escala. Y eso no depende solo de las instituciones. Depende también de la sociedad civil, del tejido empresarial y del liderazgo colectivo.​

4. Conexión universidad y empresa: una conversación pendiente

La Universidad de Granada es uno de nuestros mayores activos estratégicos. Produce conocimiento, atrae estudiantes internacionales, lidera investigación en inteligencia artificial y ciencias de la salud.

Pero el reto no es solo investigar. El reto es transformar conocimiento en empresa.

Ahí está la conversación clave de la próxima década: cómo conectamos talento, investigación y emprendimiento de forma natural y fluida.

Si conseguimos que una parte relevante del talento que se forma aquí decida emprender aquí, el impacto será estructural.

En resumen, Granada necesita menos discurso de queja y más liderazgo constructivo. Menos narrativa de agravio comparativo y más cultura de proyecto.

Los territorios no crecen porque alguien desde fuera los impulse. Crecen cuando desde dentro se genera ambición compartida.

La nueva generación empresarial granadina tiene una característica diferencial: ha nacido en un mundo global. No compite solo en el mercado local. Compite en Europa, en América, en Asia.

Y eso cambia la mentalidad.

Hoy una empresa puede nacer en Granada y operar globalmente desde el primer día. La digitalización ha reducido barreras. La conectividad ya no es excusa. El talento existe.

La pregunta no es si podemos.

La pregunta es si vamos a decidir hacerlo.

Es evidente que necesitamos mejores conexiones, más desarrollo logístico, mayor impulso industrial. Pero incluso más importante que la infraestructura física es la infraestructura mental.

Una ciudad que no cree en su capacidad termina actuando en pequeño. Granada tiene todos los elementos para ser una ciudad media europea de alto valor añadido: calidad de vida, talento universitario, capacidad científica, coste competitivo y tejido empresarial dinámico.

Lo que falta es relato compartido.​

5. En resumen

Por ello, lo que tenemos que hacer es invitarnos mutuamente a pensar en grande. Este no es un texto triunfalista. No se trata de decir que todo está hecho. Se trata de afirmar que las condiciones están dadas. Granada puede ser:

  • Referente en inteligencia artificial aplicada.
  • Nodo europeo en energía de fusión.
  • Polo biosanitario consolidado.
  • Provincia industrial especializada de alta precisión.
  • Territorio atractivo para emprendedores digitales.
    Pero eso exige tres cosas:
  1. Colaboración real entre instituciones.
  2. Empresa con ambición de crecimiento.
  3. Una ciudadanía que entienda que el progreso económico también es progreso social.

Porque sin empresa no hay empleo.

Sin empleo no hay cohesión.

Y sin cohesión no hay proyecto común.

La pregunta ya no es qué puede hacer Granada.

La pregunta es qué estamos dispuestos a hacer nosotros para que ocurra.​

La Asociación de Jóvenes Empresarios de Granada (AJE Granada) representa esa ambición compartida que necesita la ciudad. Desde AJE impulsamos el talento emprendedor que conecta universidad, industria y mercados globales. 

Por Alejandro Aguado, en colaboración con AJE Granada

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