CajaSur, Caja Granada Fundación y la Fundación Purísima Concepción participan en un proyecto común con el fin de crear un espacio sensorial para personas con discapacidad. El acuerdo permitirá a las personas con grandes necesidades de apoyo disponer de un espacio terapéutico y rehabilitador.

De igual manera que se han ido adaptando con materiales y elementos no peligrosos los parques infantiles a los niños y se han creado espacios de elementos cardio saludables en los parques para las personas mayores, desde Hermanas Hospitalarias en Granada apuestan por hacer las mismas adaptaciones de espacios abiertos, accesibles y con un equipamiento adecuado a las necesidades de personas con discapacidad intelectual y con grandes necesidades de apoyo.

Con el respaldo económico de Fundación CajaSur dio comienzo una primera fase de la adecuación del espacio para la creación de un jardín terapéutico que sigue en proceso de acondicionamiento. Nacho López, Director Técnico de Fundación Purísima Concepción explicaba el proyecto en una pequeña presentación a los equipos que lo llevan a cabo tras la llegada de un autobús cedido por Trasportes Rober “El autobús estará integrado en el jardín terapéutico, disponiendo así de un circuito exterior donde poder disfrutar de plantas y espacios vegetales adaptados, y de un circuito interior que completará este espacio sensorial ”.  

Gracias también a la colaboración de Fundación CajaGranada enmarcado en su proyecto de “Ayudamos a los que ayudan” se completa el proyecto creando en el interior del bus un espacio sensorial donde las personas con discapacidad y grandes necesidades de apoyo podrán disponer de un área de terapias de estimulación, sensorial, motora y propioceptiva.

Este concepto cuenta con estímulos controlados que favorecen la percepción de sensaciones y ayuda a adquirir el aprendizaje por medio del descubrimiento. Objetos que al manipularlos producen sonidos, melodías, luces de colores, burbujas de luz, dibujos de formas geométricas, dispensador de aromas, frascos con sustancias olorosas, sabores, esponjas, telas de diferentes texturas, cortinas de luz, fibras ópticas, puf… El usuario se convierte en el protagonista de sus propios aprendizajes, y el educador/terapeuta pasa a ser un mediador de este proceso.

Se beneficiarán del proyecto más de 400 personas con discapacidad intelectual y con grandes necesidades de apoyo, además de 300 usuarios indirectos del propio centro, aunque podrán disfrutar y hacer uso de esta zona cualquier persona que quiera disfrutar de un espacio terapéutico y sensorial.

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