Granada Social dedicó un nuevo episodio de su videopodcast a una realidad que necesita más conversación, más información y menos prejuicios: el Trastorno del Espectro Autista (TEA).
En esta ocasión participaron Carmen García, psicóloga de la Asociación Granadina de Síndrome de Asperger-TEA, y Ari Cervilla, usuaria de la entidad, quien compartió su experiencia en primera persona como mujer autista. Una conversación valiente, pedagógica y profundamente humana que puso el foco en la importancia de escuchar y comprender.
“No es una enfermedad, es una condición”
Uno de los primeros puntos que se abordaron fue desmontar mitos. El autismo no es una enfermedad, sino una condición neurológica del desarrollo que implica una forma distinta de procesar la información y relacionarse con el entorno.
Ari lo expresó con claridad: “Cuando conoces a una persona autista, conoces a una persona autista”. El espectro no es una escala lineal con grados de “más o menos autismo”, sino una combinación de características que se manifiestan de manera diferente en cada persona.
Desde 2013, el manual diagnóstico DSM-5 integra el síndrome de Asperger dentro del Trastorno del Espectro Autista, incorporando el concepto de espectro para reflejar precisamente esa diversidad.
Discapacidad invisible y enmascaramiento
Uno de los aspectos más relevantes fue el enmascaramiento, el esfuerzo constante que muchas personas autistas realizan para adaptarse a expectativas sociales mayoritarias. Este proceso puede implicar un alto desgaste emocional y cognitivo.
El denominado burnout autista puede traducirse en fatiga extrema, pérdida de habilidades, disminución de autonomía y sobrecarga sensorial. A ello se suma el hecho de que, al tratarse en muchos casos de una discapacidad invisible, las necesidades de apoyo pueden ser cuestionadas o minimizadas.
Autismo y empleo: una brecha urgente
La conversación abordó también la situación laboral. La tasa de desempleo en personas autistas es una de las más elevadas dentro del ámbito de la discapacidad, situándose en estudios europeos entre el 76% y el 90%.
Las barreras no se limitan al acceso al empleo, sino también a la falta de adaptaciones razonables una vez dentro de las empresas: entornos sensoriales adecuados, organización estructurada, posibilidad de teletrabajo o comunicación clara.
Las adaptaciones no son privilegios, son medidas necesarias para garantizar igualdad de oportunidades.
El trabajo de la Asociación Granadina de Síndrome de Asperger-TEA
La Asociación Granadina de Síndrome de Asperger-TEA, ubicada en el barrio del Zaidín (calle Bruselas, 38), ofrece acompañamiento integral a personas autistas y sus familias.
Entre sus servicios destacan el diagnóstico especializado, terapia individual, logopedia, talleres de habilidades sociales y autonomía, Grupos de Ayuda Mutua, escuela de familias, programas de empleo y actividades de ocio. Además, desarrollan acciones de sensibilización en centros educativos y cuerpos de seguridad.
La entidad impulsa también la Semana del Asperger, con mesas redondas sobre empleo inclusivo, actividades universitarias y jornadas de convivencia.
La comunidad como red de apoyo
Ari subrayó la importancia de encontrar comunidad. Espacios seguros donde compartir experiencias y sentirse comprendida. La construcción de redes de apoyo entre personas autistas fortalece la identidad, la autoestima y la participación social.
Ni menos ni más: iguales
El episodio insistió en romper con dos miradas extremas: la infantilización y el mito del “genio con superpoderes”. Las personas autistas no son menos ni más; son personas con fortalezas y desafíos propios.
Un compromiso con la empatía activa
El cambio comienza con decisiones cotidianas: informarse, escuchar, respetar y adaptar. Granada Social reafirma su compromiso con la visibilización de realidades que necesitan ser contadas en primera persona, promoviendo una sociedad más informada, inclusiva y empática.
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