La Fundación Daniel y Nina Carasso ha hecho público el nombre de los cinco artistas galardonados en la primera edición del Premio Artista comprometido. Propuestos por un comité de nominación franco-español, los artistas han sido seleccionados por un jurado voluntario que ha tenido en cuenta a creadores de todas las disciplinas que llevan a cabo sus acciones tanto en España como en Francia, así como a nivel internacional. Este jurado finalmente ha decidido otorgar el galardón de este año a un total de cinco artistas: dos artistas franceses –Neïl Beloufa y Patrick Bouchain– y tres artistas españoles, –Cristina Pato, Santiago Cirugeda y Julio Jara–, cada uno de los cuales recibirá una dotación de 30.000 €.

El Premio recalca el valor de prácticas artísticas exigentes, impulsadas por los artistas y desarrolladas en el marco de proyectos colectivos y sociales. Estas acciones singulares son fuentes de inspiración que pueden crecer, replicarse y generar un efecto multiplicador, tal y como subraya Anastassia Makridou-Bretonneau: “Este galardón no responde únicamente a un juicio estético, como la mayoría de los premios artísticos que se conceden atendiendo a criterios ligados al talento, normalmente desde una lógica de competición. Así pues, los premios de la Fundación Daniel y Nina Carasso no buscan descubrir talentos sino sacar a la luz compromisos artísticos destacables”.

En un contexto marcado por las desigualdades, la emergencia climática, la crisis sanitaria y el debilitamiento de las democracias, la Fundación reafirma con la creación de este premio el papel del arte como un potente motor de ciudadanía y sensibilidad. Son muchas las iniciativas que se materializan gracias a artistas que abren su campo de trabajo a ámbitos como el social, la educación, el medioambiente o la economía social y solidaria.

“Hemos querido evitar la idea de que habría una única manera de comprometerse, un único tipo de artista comprometido”, señala Carlos Almela– Responsable de la línea Arte Ciudadano en España. “Nuestro Premio busca más bien generar una suerte de ‘retrato de familia’ y esta primera promoción es un fiel reflejo de esa intención, con trayectorias artísticas y compromisos muy diversos. Independientemente de si desarrollan acciones sobre el terreno u otras más intangibles, a mayor o menor escala, todas las personas premiadas proponen alternativas en respuesta a desafíos tan diversos como la pérdida de memoria, la exclusión social, las relaciones interculturales o la legislación en materia de urbanismo”.

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