#CURIOSOCIAL Parte 1: ¿Por qué Rusia interviene militarmente en Ucrania?

Luis Lopezosa García – Graduado en Ciencias Políticas

Alejandro Álvarez Pérez – Máster en Psicología Jurídica y Forense

 

Actualmente podemos observar en prácticamente todos los medios de difusión nacionales e internacionales, el avance del conflicto ruso-ucraniano. Así como, diversas  explicaciones de dicho suceso, siendo las mismas, más o menos acertadas. Por lo que cabe plantearse las siguientes cuestiones: ¿qué ha llevado a Rusia a invadir Ucrania? y ¿qué intereses subyacen bajo dicho acto?

Para responder dichas cuestiones, previamente se debe situar al lector en el marco histórico que precede a dichos actos. No debemos de olvidar que Ucrania al igual que otros países europeos como Letonia, Lituania y  Estonia, formaban parte de la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas (URSS), conglomerado de Estados Federados que vio su fin en 1991. Tras dicha ruptura, Rusia perdió gran parte del protagonismo internacional que había adquirido tras la finalización de la Segunda Guerra Mundial, al ser integrante de uno de los bloques que marcó un enfrentamiento de carácter político, económico, social, ideológico, militar e informativo durante casi 5 décadas, enfrentamiento conocido como la Guerra Fría.

Tras su disolución, durante la década de los 90 y principios del siglo XXI, diversos países que integraron la URSS y/o mantuvieron una estrecha relación, se han ido alejando de su órbita de influencia llegando incluso a ingresar en la Unión Europea (EU) y/o en la Organización del Tratado Atlántico Norte (OTAN), ejemplo de ello son los países Bálticos que se adhirieron a la UE y OTAN en 2004. Por consiguiente, la Federación Rusa ha visto como su importancia en el plano internacional ha ido menguando desde 1991. Sin embargo, tras la revolución de la Primavera Árabe (2010-2012) que ocasionó diversas protestas, manifestaciones e incluso conflictos armados en diversos países de Oriente Medio y del Magreb Islámico, pudiendo destacar la Guerra de Siria (2011-actualidad). Rusia, vio su oportunidad de salir del ostracismo internacional en el que se encontraba apoyando directamente a las tropas gubernamentales de Bashar al-Ásad y combatiendo directamente a grupos terroristas como el Estado Islámico (ISIS) y el Frente al-Nusra (filial de Al-Qaeda en Siria). Dicha situación, favorecida en parte por la política estadounidense que abandonó Oriente Medio para centrarse en el Pacífico, con el fin de contrarrestar la cuota de poder que está obteniendo China. Permitió erigir nuevamente a Rusia como actor internacional relevante.

Sin embargo, la facilidad de acaparar dichas cuotas de poder en Oriente Medio, no la ha encontrado en Europa. Donde ha encontrado países que anteriormente eran prorrusos y actualmente se encuentran alejados de su influencia. Siendo un claro ejemplo Ucrania que ha terminado derivando en un conflicto armado. Por tanto, y volviendo a las preguntas de partida: ¿qué ha llevado a Rusia a invadir Ucrania? y ¿qué intereses subyacen bajo dicho acto?

Con el fin de dar una respuesta apoyada empíricamente y no meras especulaciones, se emplea el Modelo de Análisis Geopolítico de Javier Jordán. Dicho Modelo establece cuatro imperativos que pueden condicionar la política exterior de los Estados. Por tanto, se analiza desde dicho modelo, las claves, motivos e intereses que han llevado a Rusia a invadir Ucrania.

 

 

  1. Mantener y alcanzar un nivel adecuado de poder relativo.

Este imperativo, establece que los diferentes actores internacionales a lo largo de la historia han intentado conseguir siempre mayor cuota de poder que sus potencias rivales y/o mantener ese poder que poseen frente al resto. Un ejemplo, lo encontramos en la Guerra fría, donde ambos bandos, tanto URSS como el bloque occidental liderado por los Estados Unidos (EEUU), luchaban por conseguir mayor cuota de poder.  Dicha lucha, no les enfrentaba directamente sino que el escenario de dicho enfrentamiento se emplazaba en los países donde intentaban obtener y/o mantener dicha cuota. Pudiendo destacar Vietman o Afganistán.

Con respecto al conflicto que nos ocupa, Rusia, tras la disolución de la URSS se vio obligada a reducir su presencia internacional y centrarse en un proceso de reestructuración. Permitiendo a diversos estados ocupar su cuota de poder, tal y como se ha expuesto con anterioridad. Sin embargo, a partir de los años 2000-2004 con las diversas revoluciones de colores en diferentes países afines, tuvo que reestructurarse cambiando su política exterior y modus operandi. Pudiendo recuperar Ucrania en las elecciones de 2010 gracias a la victoria de Viktor Yanukovich, candidato prorruso que volvería a ganar las elecciones en 2014, pero vería puesto fin a su mandato prematuramente debido a las protestas del Euromaidán.

Dicha restructuración, junto con la recuperación económica de Rusia, le hizo buscar nuevos socios a nivel internacional, con el fin de volver a ser un actor principal. Pudiendo volver al ajedrez internacional gracias en parte a la política exterior estadounidense llevada a cabo en los últimos años, tanto la de Barack Obama como la de Donald Trump resumida en su eslogan “America First”. Al apropiarse de la cuota de poder que dejaban los americanos en Oriente Medio con sus políticas de abandono de ciertos gobiernos regionales, su priorización por el Pacífico y su viraje de priorizar la política interior frente a la exterior. Al mismo tiempo que iba adquiriendo la cuota de poder cedida gratuitamente por los EEUU, incrementó su gasto en defensa y reestructuró militarmente su ejército. Plasmándose dichos factores con la victoria del Gobierno sirio, así como la “eliminación” del ISIS en Siria y por ende, la percepción internacional de que Rusia tomaba el relevo de la lucha contra el terrorismo que había dejado vacante EEUU.

Sin embargo, la nueva importancia en la esfera internacional de Rusia no bastó para mantener su cuota de poder en países limítrofes perdiendo la misma en la mayor parte de Ucrania debido a las protestas del Euromaidán acaecidas en 2014 que obligaron a huir al presidente Yanukovich. Dichas protestas se originaron cuando el presidente Yanukovich declinó la firma del tratado de libre comercio con la UE, ya que pretendía formalizar otro tratado que le acercase a Rusia. Tras la huida del presidente se otorgó a Oleksandr Turchínov la presidencia interina hasta que Petró Poroshenko ganó las nuevas elecciones (candidato proeuropeo). Situación que llevó a Rusia a apoyar en primera instancia a la población prorrusa tanto en Crimea con el reconocimiento de su autoindependencia y posterior ocupación e integración al territorio ruso, como el apoyo de las milicias prorrusas de Luhansk y Donetsk (Dombás). Dichas actuaciones han sido insuficientes para recuperar la cuota de poder, ya que pese a haberse firmado los Acuerdos de Minsk (2014) y Minsk II (2015) la situación no se ha estabilizado, generando un conflicto armado continuado y prolongado hasta la actualidad que ha sufrido una escalada con la intervención Rusa.

En definitiva, Rusia ha ido perdiendo esa influencia que en un principio tenía en suelo Ucraniano, es decir, esa cuota de poder de la cual disfrutaba y que había conseguido recuperar en 2010. Pero con el paso del tiempo ha ido perdiendo y quedando la misma, en manos de sus potencias rivales. Forzando a la Federación Rusa a intervenir para mantenerla, en primera instancia mediante el apoyo a las zonas de influencia que le quedaban (Crimea y Dombás) y asegurarse mediante los Acuerdos de Minsk (2014) y Minsk II (2015), la estabilidad de sus áreas de influencia. Pero el fracaso de dichas acciones, han obligado a la misma a intervenir directamente en el conflicto si deseaba mantener su cuota de poder.

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