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Entrada: La presencia espectral de Shakespeare en el cine

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Shakespeare murió el 23 de abril de 1616. Por eso, hoy celebramos el Día Mundial del Libro y los Derechos de Autor.  El teatro vivió su punto álgido en la década de los 70. De 1570. Entonces, la dramaturgia y el arte dramático dejaron de ser una afición y pasaron a ser una profesión. En este contexto, el inglés destacó por encima del resto.

El dramaturgo figura como guionista en 1.673 películas. El dato sorprende, porque el cine es una disciplina que nació casi 300 años después de su muerte. Shakespeare influyó en la adaptación de sus obras, facilitada por la libertad en derechos de uso. También inspiró a casi todos los guionistas con su construcción y perfeccionamiento de los personajes. Las siguientes películas no son adaptaciones oficiales, sino modernizaciones de sus historias.


El Rey León (1994) – Rob Minkoff y Roger Allers




Un rey tiene un hijo, un príncipe heredero. Uno de sus principales aduladores, su hermano, le felicita. Cuando el príncipe está en la adolescencia, su padre muere trágicamente. Por la juventud del príncipe, es su tío quien ocupa el trono. Luego, el espectro del difunto hace apariciones esporádicas a su hijo, en las que confiesa que fue su hermano quien le asesinó.

Pese a no ser una adaptación oficial, la inspiración de El Rey León en Hamlet es más que evidente. Tanto, que la historia es la misma, solo cambian la especie y el nombre de los personajes: Rey Hamlet por Mufasa, Príncipe Hamlet por Simba, Claudio por Scar, Ofelia por Nala o Polonio por Rafiki.


West Side Story (1961) – Robert Wise y Jerome Robbins




Dos bandas rivales se disputan el control de la ciudad. Sus miembros viven entre una reyerta y la siguiente. Coinciden en una fiesta y la tensión se palpa en el ambiente. Mientras todos discuten, dos personas se enamoran, una de cada bando. Es un amor imposible, todos intentarán separarlos.

La tragedia Romeo y Julieta se ha llevado a la gran pantalla casi desde que nació el cine. La más moderna, extraña, original y popular es el musical West Side Story. Robert Wise y Jerome Robbins convirtieron a las familias Montesco y Capuleto en las bandas callejeras Sharks y Jets. Este año, Spielberg la readaptó, dando otra vuelta de tuerca a su puesta en escena.


Trono de Sangre (1957) – Akira Kurosawa




Un general regresa a casa después de una batalla victoriosa. Por el camino, se cruza con tres brujas. “Tú vas a ser rey”, le dicen. Él se lo cuenta a su mujer. Ella le convence para matar al rey y usurpar su trono. Así se inicia el viaje a los infiernos de Macbeth, y también el de Taketori Washizu.

Kurosawa dibujó esta tragedia shakesperiana en el Japón feudal del siglo XVI. Es la parte de la historia japonesa que más le gustaba retratar al autor. Así, los caballeros medievales se convirtieron en samurais y el rey en el señor del castillo. Eso sí, la violencia y el tormento de los protagonistas permanecieron intactos.


Ran (1986) – Akira Kurosawa




Un rey abdica. Reparte sus tierras entre sus tres herederos. Luego, deshereda al menor por alertar de los peligros de esta decisión. Los dos mayores se creen legítimos poseedores del reino completo y entran en guerra. El padre ve cómo sus hijos se pelean, mientras pierde, progresivamente, todo lo que considera valioso.

Otra vez Kurosawa y otra vez el Japón feudal como contexto histórico para recordar a Shakespeare. Esta adaptación de El Rey Lear es una de las producciones más caras de la historia del cine japonés. El autor diseñó una épica circunstancial, violenta, lírica y espectacular. El juego con los colores es una delicia.


10 razones para odiarte (1999) – Gil Junger




Por las normas de la casa, Blanca no puede tener novio antes que su hermana mayor Caterine. Esto parece improbable, es muy arisca y ahuyenta a todos sus pretendientes. Cuando un joven desconocido llega a la ciudad, Blanca y sus pretendientes le utilizan para que seduzca a su hermana. Así, el joven DonJuan empieza a intentar impresionarla con su comportamiento.

El nombre de la comedia de Shakespeare lo dice todo: La Fierecilla Domada. La productora Touchstone heredó el machismo de la obra original en esta comedia romántica. Mantuvo hasta los nombres de las protagonistas, solo cambió al seductor Petruchio por Cameron, interpretado por un incipiente Heath Leadger. 

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Lora Helmin

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