El Centro Penitenciario de Albolote, junto con Hospitalarias Fundación Purísima Concepción y Hachiko Educación Canina, ha puesto en marcha un proyecto pionero dirigido a internos del módulo especializado en enfermedad mental y discapacidad intelectual. La iniciativa se desarrolla dentro del Programa PAIEM (Programa de Atención Integral a Enfermos Mentales), cuyo objetivo es mejorar el bienestar emocional, la motivación y la calidad de vida de las personas privadas de libertad mediante actividades terapéuticas especializadas.
Miguel Ángel de la Cruz Márquez, director del Centro Penitenciario de Albolote, destaca que este proyecto “representa un paso más en el compromiso con la atención integral de los internos. La colaboración con entidades externas nos permite ofrecer alternativas terapéuticas que refuerzan tanto la salud mental como la reinserción social”.
La intervención se basa en terapias asistidas con perros, una metodología ampliamente avalada por estudios científicos. Entre sus beneficios se encuentran la reducción del estrés y la ansiedad, la mejora de la comunicación, la empatía y las habilidades sociales, y un fortalecimiento del bienestar emocional. Los perros, entrenados por Hachiko Educación Canina, participan en sesiones estructuradas y supervisadas por el terapeuta canino Nicolás Montes.
“Esta colaboración nos permite aunar esfuerzos: desde Hachiko aportamos técnica y disponibilidad inmediata; la Fundación contribuye con su respaldo institucional y experiencia en salud mental. El resultado es un proyecto sólido y con un gran potencial de impacto”, señala Montes.
Por parte de Hospitalarias Fundación Purísima Concepción, su director gerente, Antonio Linares, subraya la relevancia del proyecto: “Este programa abre un camino de innovación y nos permite estar presentes en un espacio donde también es necesaria la hospitalidad: la vida de personas privadas de libertad”.
La iniciativa constituye un ejemplo de colaboración interinstitucional, demostrando que la suma de recursos y conocimientos entre administración pública y entidades sociales puede generar un impacto real en la salud mental, la inclusión y la reinserción social. El proyecto se consolida así como un modelo de innovación y buenas prácticas en el ámbito penitenciario.
