El Palacio de Carlos V escenario de una emocionante inauguración del Festival de la Guitarra

María Esther Guzmán y el Conservatorio Superior de Granada reciben las distinciones anuales de la Fundación Europea de la Guitarra

Hace un par de décadas un concierto como el que este lunes se ha celebrado en el Palacio de Carlos V hubiera sido muy distinto. Por fortuna, en las últimas décadas el trabajo de los conservatorios superiores españoles ha permitido que las nuevas generaciones de intérpretes tengan un nivel extraordinario. Muestra de ello es la Orquesta Joven de Andalucía, cuyo nivel estuvo a la altura de las mejores formaciones, pese a que sus componentes apenas acaban de terminar sus estudios musicales. Dirigidos por una acertada batuta, la de Lucía Marín, y acompañados de una solista de talla mundial, María Esther Guzmán, el resultado fue el de una noche memorable.

El comienzo del espectáculo ya puso de manifiesto que la OJA es una formación de primerísimo nivel. Fue con la compleja obertura de La forza del destino de Verdi, partitura muy exigente que de repente pide un amplio silencio, con la detención unísona de los intérpretes, y luego poder expresar con el lirismo oportuno un pasaje determinado. Lo lograron de manera sobresaliente. Después, llegó el momento más destacado de la noche, la interpretación de la Fantasía para un gentilhombre de Joaquín Rodrigo. María Esther Guzmán recordó que esta obra para guitarra y orquesta, fue estrenada en España en 1958, precisamente en el Palacio de Carlos V, en un concierto memorable de Andrés Segovia, al que se rinde homenaje en este Festival y a quien está dedicada la partitura.

La maestría de María Esther y Lucía

María Esther Guzmán es una de las grandes de la guitarra clásica española de nuestro tiempo y fue alumna predilecta del propio Segovia. La calidad que atesora es incuestionable y su interpretación estuvo al nivel de lo que se espera de una artista de su talla, magníficamente acompaña por unos músicos entusiastas y de una categoría incuestionable, bajo la acertada batuta de Lucía Marín, enérgica cuando fue preciso, dulcificando los pasajes que lo solicitaban y siempre con la medida exacta para lograr la conjunción adecuada. Guzmán regaló como bis una adaptación de su propia factura del célebre Libertango de Piazzola, donde conjugó las cuerdas con la percusión en la caja de la guitarra.

Galardones para el Conservatorio y María Esther Guzmán

Antes del comienzo de la segunda parte, la Fundación Europea de la Guitarra, responsable de que este Festival se tenga lugar en Granada, otorgó dos de sus distinciones anuales. El alcalde, Francisco Cuenca, ofreció el galardón al Real Conservatorio Superior Victoria Eugenia de Granada, que este año celebra su Centenario, y Rocío Díaz, Directora General del Patrona de la Alhambra, institución patrocinadora del concierto, se encargó de la entrega a María Esther Guzmán, por su trayectoria artística.

Concluyó el concierto con la Sinfonía nº 5 de Tchaikvosky que permitió a la Orquesta Joven de Andalucía desarrollar toda su versatilidad, sobreponiéndose a las exigencias de una partitura que exige la destreza de un ritmo de vals, complejos pasajes melódicos o un enérgico final. Además, consiguieron algo todavía más difícil que es conectar con el público que entusiasmado irrumpió con un sincero y rotundo aplauso al término de la interpretación. En medio de este ambiente, llegó un bis que incluso invitó al público a marcar el ritmo con sus palmas. Fue el célebre pasodoble Amparito Roca de Teixidor.

 

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