Trabajadores empobrecidos sin hogar o con necesidad de apoyo social, un colectivo en aumento

La tendencia al alza de la inflación está azotando a muchas familias que aún no se han recuperado de la crisis social y económica que trajo la pandemia de Covid-19 y vuelven a solicitar recursos sociales aún con varios miembros trabajando

La Orden Hospitalaria de San Juan de Dios atiende en Granada a más de 14.000 personas al año en exclusión social o en riesgo de estarlo, una cifra que ha aumentado tras la pandemia y que, a causa de la inflación que está viviendo actualmente el país, se está viendo incrementada según indican desde el área de Solidaridad de esta institución sin ánimo de lucro.

La Covid-19 ha dejado tras de sí una crisis sanitaria de primer nivel, pero también una crisis social y económica que no ha terminado de resolverse aún, cuando la inflación comienza a azotar duramente los bolsillos de miles de familias que no han podido recuperarse del primer envite. El director- gerente de San Juan de Dios en Granada, José Luis Castellar, explica que

“la situación actual, que viene absolutamente marcada por los acontecimientos de los últimos años nos pide un mayor compromiso de todos – sociedad e instituciones- y, en ese sentido, desde la Orden de San Juan de Dios seguimos entregados a las señas de identidad que conservamos desde hace más de 450 años, cuando nuestro fundador ya atendía a personas pobres y enfermas que vivían en las calles de la ciudad. Nuestra labor como institución va mucho más allá de ofrecer servicios diarios. Nuestro compromiso social tiene un objetivo claro: tender la mano a quienes nos necesitan desde la dignificación de la persona a todos los niveles, adaptándonos a las necesidades de cada tiempo y mirando de frente a la realidad social que estamos vivimos y sus duras consecuencias”.

Según la Encuesta de Condiciones de Vida 2021 del Instituto Nacional de Estadística (INE), la tasa de riesgo de pobreza o exclusión social AROPE en 2021 se situaba en el 27,8%, porcentaje de la población residente en España que se encontraba al menos en alguna de estas tres situaciones: riesgo de pobreza, carencia material y social severa o baja intensidad en el empleo. El 2,3% de la población sufre estas tres dimensiones de la exclusión a la vez. En el manejo de estas cifras correspondientes al año pasado hay que tener en cuenta el crecimiento de los precios en 2022, lo que está repercutiendo en el perfil y aumento de usuarios que acceden a los recursos de San Juan de Dios. “Estamos asistiendo al crecimiento de usuarios en situación de sinhogarismo que, si antes subsistían con trabajos estacionales en sectores como la hostelería y la agricultura, ahora, con el encarecimiento masivo de los precios a todos los niveles, se están viendo obligados a recurrir a recursos como los nuestros”, explica la responsable del área de Solidaridad de la Orden Hospitalaria de San Juan de Dios en Granada, Inés Riera. “Podemos hablar de un empobrecimiento general de la clase trabajadora que busca poder mirar al futuro con esperanza a pesar de la situación global que vivimos”.

Tan solo a través del Programa de Garantía Alimentaria, la Orden ofrece almuerzos a 150 personas diariamente en el Comedor Social San Juan de Dios – cerca de 4.000 al año-, a lo que se suma la entrega de alimento a más de 2.000 personas y más de 1.300 también anualmente gracias a las ‘tarjetas monedero’ que facilitan desde su Programa de Adquisición de Productos Básicos de Alimentación, Higiene y Limpieza.

Desde el área de Solidaridad de la Orden en Granada alertan, además, del aumento de la demanda de ayudas para el pago de suministros eléctricos y el del alquiler. En este sentido, el perfil de usuarios en esta línea son familias con hijos con recorrido en prolongación en estos últimos años en situación de exclusión social que debido a la inflación han visto agravada, aún más, su situación. “Son muchas las familias a las que con el ingreso mínimo se les hace casi imposible tener acceso a la vivienda y si llegan a ella, les es complejo mantener el pago todos los meses con una situación constante de inestabilidad”, comenta la responsable de Solidaridad de la Orden. “Sin sueldo fijo o tan siquiera poder ir mejorando sus precarias condiciones laborales, el cubrir sus necesidades básicas de la vida diaria es una hazaña”.

En este sentido, desde la Orden de San Juan de Dios en Granada, ofrecen otros servicios para personas en esta situación como duchas e higiene, un botiquín social con atención primaria, atención odontológica y oftalmológica, y orientación para la inserción social.

 

23 centros en España implicados en la lucha contra la pobreza y la exclusión

Hablar de exclusión es hablar de la expulsión de la persona del derecho de participar plenamente en la sociedad en la que vive y que conlleva su discriminación, marginación y sufrimiento. Personas en situación de sin hogar, personas refugiadas, inmigrantes y personas o familias en riesgo de exclusión social son algunos de los colectivos que atiende San Juan de Dios desde su ámbito social.

La institución impulsa oportunidades de desarrollo personal y social para que personas y familias en situación de vulnerabilidad social puedan llevar a cabo proyectos vitales propios de forma autónoma y en comunidad, atendiendo y acompañándolos de forma integral para, así, contribuir a una sociedad más justa.

Toda esta actividad solidaria de San Juan de Dios es posible gracias a los 23 centros y dispositivos sociales que la Orden tiene repartidos por todo el territorio español y a los proyectos y programas solidarios que cada centro sanitario o sociosanitario de la Orden pone en marcha, según las necesidades del entorno.

El director General de la Orden Hospitalaria en España, Juan José Afonso, explica que “estamos ante una situación realmente excepcional. Después de las diferentes crisis económicas de los últimos años y con la pandemia todavía activa asistimos a una ampliación de las capas de pobreza institucionalizada sin precedentes. No podemos llamar estado del bienestar a lo que no lo es. La pobreza energética, los trabajadores jóvenes y pobres o un acceso a una cesta de la compra inasumible en términos de una dieta sana, no hacen una sociedad mejor, la empeoran y mucho. Se trata de una lucha que necesita el apoyo de todos. Y es que la exclusión social, normalmente viene acentuada por factores estructurales relacionados con el acceso a la vivienda y al empleo de calidad que dificultan los procesos de inserción socio-laboral”.

El compromiso de la Orden en el ámbito social ha caracterizado su actividad desde siempre y se traduce en la variedad de recursos que se despliegan a lo largo del territorio. Como ejemplo, cada día San Juan de Dios acoge a más de 1.000 personas sin hogar en sus centros de acogida, albergues o centros residenciales de inclusión; y emplea a más de 500 personas con discapacidad, problemas de salud mental o en exclusión social en sus centros especiales de empleo.

El coordinador del ámbito Social de San Juan de Dios en España, Salvador Maneu, explica que la atención que realiza la Orden en las distintas comunidades autónomas es muy diversa, atendiendo a diferentes colectivos y con distintos grados de intensidad y vinculación, siempre dependiendo de las necesidades que existan. Sin embargo, hay algo que es transversal y común a todos los usuarios que se encuentran en exclusión social, y es que “ninguno de ellos quiere atravesar esa situación. No es cierto que las personas que viven en la calle quieran vivir en la calle como no es cierto que las personas en exclusión o riesgo de estarlo no tengan proyectos de vida. Como cualquiera de nosotros, estas personas tienen sus sueños y expectativas, sus aspiraciones vitales. Y nosotros, en San Juan de Dios, nos dedicamos a hacer que esos sueños puedan ser viables, acompañándolos, ofreciéndoles herramientas que permitan crear oportunidades para que puedan iniciar o reiniciar sus proyectos vitales”.

Para ello, dispone de distintos dispositivos que van desde centros de acogida para personas sin hogar, albergues, hogar municipal para transeúntes, comedores sociales, economato social, centro de atención y servicios sociales, centros especiales de trabajo y fundaciones y centros orientados a favorecer la integración económica y social de personas inmigrantes, con discapacidad o problemas de salud mental. Además, cada centro de la Orden Hospitalaria -ya sean hospitales, residencias de mayores, centros para la discapacidad, salud mental, etc.- tiene actividad solidaria a través de proyectos o programas puestos en marcha para aliviar las necesidades de las personas que más lo necesitan, ya sea a través de ayudas básicas o de emergencia, asistencia sociosanitaria, plazas becadas en recursos asistenciales para niños o residenciales para mayores, etc.

 

 

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